El asociacionismo, clave en el 34 aniversario de FEPAMIC

  • La entidad cordobesa celebra, el 26 de febrero, 34 años de existencia.
  • Las 34 entidades miembro que conforman Fepamic son el punto de partida de la conmemoración.

Córdoba ha sido una ciudad reconocida internacionalmente por la capacidad de su ciudadanía para asociarse en beneficio de un colectivo. Tradicionalmente, se ha considerado al asociacionismo como un elemento clave en la construcción de una comunidad fuerte con objetivos públicos y democráticos.

Las personas con discapacidad, así como sus familiares, no siempre han encontrado en la sociedad ni en las instituciones respuestas a sus demandas. Es entonces cuando han debido unir fuerzas por sí mismas para hacerse escuchar.

Ante esa falta de oportunidades, la ciudad de Córdoba vio como el 26 de febrero de 1988 la Federación Provincial de Asociaciones de Personas con Discapacidad Física y Orgánica de Córdoba (FEPAMIC) surgía como un movimiento asociativo de y para personas con discapacidad con el fin de ofrecerles una inserción digna tanto social como laboralmente.

La reivindicación de los derechos del colectivo que, por aquella fecha, estaban ocultos a ojos de la sociedad fue el punto de partida para que cuatro entidades fundadoras (Acpacys, Asindi, Alcer y Frater) iniciaran un recorrido que permitiera allanar el camino, creando así un proyecto común y global.

Es en este punto donde, Sara Rodríguez, presidenta del colectivo cordobés, “destaca el tejido asociativo de Fepamic como una herramienta eficaz para reivindicar derechos, concienciar a la sociedad, ayudar y asistir a las personas asociadas e impulsar líneas de investigación”. En definitiva, “el asociacionismo y la participación social permite no solo visibilizar al colectivo, sino que también empodera a las personas con discapacidad”, expone.

La federación provincial se compone de 34 asociaciones que, a lo largo de la provincia, desarrollan una “labor excepcional” en beneficio de las personas con discapacidad a través de la “promover la plena integración, la mejora de la calidad de vida y la defensa de los intereses mediante el fomento de iniciativas que satisfacen sus necesidades, generan empleo y aportan valor”. “De esta manera, contribuimos al desarrollo y a la igualdad de oportunidades en la sociedad, especialmente en el medio rural donde más falta hace la participación de organizaciones como nuestras asociaciones federadas”, concluye Rodríguez.