En el Museo Reina Sofía con Dalí y la silla de ruedas

Tanto los accesos como los recorridos por las distintas plantas y salas cumplen todas las condiciones de accesibilidad

Entrada al Reina Sofía con cartel de la exposición de Dalí.

En una silla de ruedas hay sitios que puedes ver y otros que no, es así, y me refiero a sitios que para la mayoría son accesibles y en los que no se plantea uno si para otros puede ser un impedimento algo tan normal como entrar en un restaurante, ver una obra de teatro o visitar un museo.

De viaje por Madrid uno de los alicientes suele ser empaparse del espectacular sustrato cultural que acoge la capital del reino, especialmente en el triángulo de oro que forman los museos del Prado, Thyssen y Reina Sofía, pero hay un problema: las interminables colas que en el mes estival por excelencia se forman en cualquiera de ellos.

A unos cuarenta grados, sentado en la silla, una cola de esas puede ser un suplicio añadido a los de movilidad que nos puede quitar las ganas de intentarlo. Aun así, merece la pena intentarlo, y la sorpresa positiva es que en El Reina Sofía se encuentra una muestra única de la obra de Dalí.

Sin conocer las condiciones de acceso y aún a riesgo de fracasar, intentamos la misión. Y es un éxito. Por eso escribimos estas líneas, para agradecer al museo la facilidad que ofrecen a las personas con discapacidad para disfrutar de sus instalaciones.

Sin necesidad de esperar nos ofrecen a mí y a mi acompañante una entrada completa para visitar cualquiera rincón de las instalaciones. Tanto el acondicionamiento de los accesos como los recorridos por las distintas plantas y salas están perfectamente adaptados: amplios ascensores, suelos de buen deslizamiento sin escollos, aseos de gran espacio… todo perfecto para que una visita cultural haya sido un disfrute estético e intelectual, en lugar de un camino tortuoso como sucede en innumerables ocasiones.

Un diez para El Reina Sofía, muestro agradecimiento, y una recomendación para todo aquel que en una silla de ruedas quiera pasar un buen rato sin pensar en si le será posible o sus necesidades se lo impedirán.