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La discapacidad en Marruecos

31/01/2020

Según la RAE, discapacidad: situación de merma o carencia de alguna capacidad física, sensorial o psíquica de la persona, que limita o impide su participación plena e igualitaria en la sociedad o en el ejercicio efectivo de sus derechos. Una definición desfasada para el siglo XXI en una ciudad europea como España pero que en el continente africano se sigue pensando, concretamente en Marruecos.

Según la cultura marroquí, una persona con discapacidad es una vergüenza para la familia. Por eso mismo, muchos de ellos son escondidos en las casas y no salen a la calle o incluso, si lo hacen reciben cierto bullying por parte de otros. Uno de los factores es que los padres de estos chavales tampoco tienen conocimiento ni saben lo que tienen qué hacer o cómo ayudarles por la falta de información.

Para combatir esto, la Cruz Blanca ha instalado un centro en Alhucemas, aparte del que ya tienen en Tánger.  Los usuarios del centro de día acogen a personas a partir de los 15 años. Actualmente, son un total de 40 menores, 10 de ellos son chicas que se incorporaron a partir del segundo año. Ahora mismo son cinco los que el centro lleva abierto. Uno de los puntos más revolucionarios es que decidieron que ambos sexos hicieran las actividades conjuntamente, teniendo en cuenta que en el país marroquí, los niños que estudian secundaria están separados en centros para chicos y otros para chicas. Como ellos mismos dicen, “hay una mejor respuesta cuando están juntos”.

Más o menos, se estima que hay unas 800 personas con discapacidad en la ciudad, la mayoría de ellos, con autismo o síndrome de Down.

En el centro de día, el único que hay en la zona, tienen un horario de 8.00 horas de la mañana hasta las 17.00 de la tarde, donde desayunan, comen y meriendan. También tienen talleres de manualidades o pintura y uno especializado de “autoindependencia” en el que les enseñan a lavarse los dientes o vestirse. Y todo eso, lo desempeñan siete trabajadores que también hacen las labores de cocina y limpieza porque no reciben ningún tipo de ayuda pública. Así, la monarquía marroquí no dedica tiempo, ni espacio ni dinero a las personas con discapacidad.

Aún hace falta mucha reivindicación e inclusión en el panorama social y también en el internacional para cambiar el modo de pensar y demostrar que la definición de discapacidad está muy desfasada y eso lo demostramos con hechos día a día.

*Por motivos de privacidad, no se nombra a ninguna de las personas que están trabajando en el centro ni usuarios.