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“Las personas con discapacidad siempre tenemos que aportar más”

20/03/2020

Estamos en marzo, un mes que hemos decidido dedicar a mujeres que trabajan para mejorar la vida de las personas con discapacidad desde distintas áreas de Fepamic. Hoy hablamos con Isabel Bueno, cuidadora de la Unidad de Día de Córdoba. Lo hacemos por teléfono, pocos días después del cierre del centro motivado por el nuevo coronavirus y del decreto del estado de alarma. Hablamos con ella sobre igualdad, pero también de sus sentimientos y de las reacciones de los usuarios ante esta situación extraordinaria.

Isabel Bueno trabaja en la Unidad de Día de Córdoba desde hace seis años y su contacto con los usuarios es constante.  Ella también tiene discapacidad, es diabética y tiene esclerosis múltiple. Nos explica que el diagnóstico de esclerosis le cambió la vida hace siete años: “la diabetes me dio con 10 años y es algo que yo puedo controlar más o menos. Pero la esclerosis no es algo que yo pueda controlar, yo siempre había trabajado en el comercio y cuando me diagnosticaron la esclerosis tenía mucha experiencia laboral, pero como había dejado los estudios muy joven no tenía formación, así que volví a estudiar”. Estudió técnico auxiliar de enfermería y desde que terminó las prácticas del ciclo trabaja en la unidad de día de Fepamic “entré por una baja y, cuando terminó, el responsable del centro confió en mí y desde entonces, hace seis años, aquí sigo”. 

Pregunta. ¿Ha percibido discriminación respecto a sus compañeros hombres?

Respuesta. Respecto a la igualdad me gustaría decir que estoy orgullosa de lo que soy: mujer. Estoy orgullosa de las que lucharon por nuestros derechos, porque gracias a ellas yo soy una trabajadora, soy madre, puedo votar, decido si tener hijos,… tenemos que luchar, tanto hombres como mujeres, juntos por una igualdad y no enfrentarnos. Las mujeres tenemos las mismas capacidades que los hombres para ocupar todos los lugares.

En mi trabajo hombres y mujeres tenemos el mismo sueldo, los mismos derechos y los mismos privilegios, tanto hombre como mujer. Todos podemos aportar para ayudar a erradicar la desigualdad, luchar contra los prejuicios y concienciar a nuestras familias.

P. El sector de los cuidados está asociado tradicionalmente a las mujeres, ¿ha notado algún cambio en este sentido?

R. Seguimos diciendo que el cuidado lo tenemos asociado a la mujer, pero no porque nos lo impongan sino porque muchas mujeres, por sus creencias, que están muy arraigadas, o las de sus familias no quieren ser atendidas por hombres, algunas usuarias no quieren ser atendidas por nuestros cuidadores, por mis compañeros. Las mujeres tenemos que combatir contra ello y dar nuestro pasito adelante. Nosotros somos, ante todo, profesionales, seamos hombres o mujeres.

Nosotros somos, ante todo, profesionales, seamos hombres o mujeres.

P. Su contacto con los usuarios es constante, ¿percibe desigualdad de género entre ellos y ellas?

R. No, ellos respetan mucho a la mujer pero con igualdad, nunca he oído a ninguno decir que no hace algo porque es un hombre, hacen las mismas cosas. Siempre, tanto unos como otros están dispuestos a hacer cosas y a ayudar.  Yo pongo un punto a favor por mis usuarios.

P. El las unidades de día de Fepamic se han hecho talleres de igualdad dirigidos a los usuarios…

R. Han ayudado bastante, he insistido para que algunas personas usuarias asistan y les ha venido muy bien. Quizás les ha ayudado más a algunas mujeres porque al oír lo que ellos piensan han cambiado mucho su percepción.

P. ¿Sufren más discriminación las mujeres con discapacidad que los hombres con discapacidad?

R. Las personas con discapacidad siempre tenemos que aportar más. Pero no veo que por ser mujer. Si estás cualificada tienes las mismas oportunidades que los hombres y puedes aspirar a lo mismo.  En mi experiencia, por ser persona con discapacidad he sentido más discriminación que por ser mujer. Yo quería pertenecer a las fuerzas armadas y no fue por ser mujer sino por tener discapacidad (diabetes tipo 1). Para mí siempre quedará eso ahí.

P. Pero desde hace seis años se dedica a cuidar a otras personas con discapacidad, ¿cómo ha vivido ese cambio?

R. Soy muy afortunada. Es un trabajo muy bonito, aunque hay momentos durísimos, porque tenemos a muchos usuarios con enfermedades degenerativas.  Es verdad que me traigo a veces los problemas a casa, reconozco que no me resulta fácil desconectar. La relación con los usuarios es muy cercana, incluso con los que no pueden hablar. El lenguaje no verbal es el más importante. Recibo más besos en mi trabajo que cuando llego a mi casa. Eso es muy bonito.

Además, mi trabajo me encanta, soy las manos para hacer lo que tú no puedas y tus pies para llevarte a donde no puedes llegar. Yo estoy bien, pero no sé si mañana voy a necesitar una ayuda. Y si mañana lo necesito quiero que me traten como yo te voy a tratar a ti. Siempre me pongo en el lugar de los usuarios. Pongo por delante de todo el bienestar del usuario.

Soy las manos para hacer lo que tú no puedas y tus pies para llevarte a donde no puedes llegar

P. Ante el cierre del centro por el decreto del estado de alarma, ¿cómo han reaccionado los usuarios?

R. Para ellos está siendo muy duro el cierre de la unidad de día. Muchos de ellos, por su discapacidad, tienen el centro como su actividad principal, hacen actividades que no podrían hacer de otra manera. Muchos de ellos no van al mercadillo, al corte inglés, a la playa, al carnaval… como hacemos aquí con ellos. Aquí les damos vidilla, íbamos a sacar nuestro paso de semana santa, a hacer torrijas…

Claro, ante esta situación es necesario, pero para ellos está siendo muy duro.

Tú los privas de esto y se agobian, cuando vieron todo cerrado se les caía el mundo. Muchos han llorado porque hemos cerrado. También se preocupan por nosotros, por el miedo a que nos pongamos enfermos.

P. ¿Sigue en contacto con ellos estos días?

R. Es un trabajo en el que se establece una relación muy personal. Tenemos un grupo de whatsapp y estos días hemos quedado en enviarnos me fotos de lo que hacemos en casa, compartimos lo que hacemos y nos animamos unos a otros. Ojalá esto pase pronto y volvamos a la normalidad y sigamos haciendo lo que nos gusta.