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“Siento que es más difícil para las mujeres llegar a los puestos de responsabilidad dentro del colectivo de la discapacidad”

13/03/2020

Hablamos con Inmaculada Marín, subdirectora de la residencia para personas gravemente afectadas de Fepamic y vicepresidenta de la entidad, sobre igualdad en Fepamic.

Inmaculada Marín Pérez de la Lastra es de Montalbán, Córdoba. Estudió Trabajo Social en Huelva y allí hizo prácticas en la ONCE pensando en las posibilidades de establecer su puesto de trabajo, pero “las circunstancias me trajeron a Fepamic”. Desde 2005 trabaja en la entidad, es subdirectora de la Residencia para personas gravemente afectadas y vicepresidenta de la Federación de Asociaciones de Personas con Discapacidad Física y Orgánica de Córdoba (Fepamic). También es la responsable de igualdad de género en la entidad desde 2016. Nos explica que es “la primera responsable de igualdad de ámbito general dentro de los miembros de la junta directiva, pero los comités de igualdad sí que llevan trabajando muchísimo tiempo. El primer comité de igualdad se creó en Fepamic en torno a 2010”, aclara. Ese primer comité era “un comité entre centros a través del cual se impulsaron los primeros planes de igualdad” que incluían algunas medidas como el lenguaje no sexista, fortalecer el acceso al empleo de forma igualitaria o facilitar el acceso al empleo a actividades tradicionalmente masculinas en la empresa, por ejemplo: conductora de la unidad de transporte adaptado.

En materia de Igualdad, como nos explica Inmaculada Marín, Fepamic cuenta desde hace aproximadamente una década con comités que han ido incorporando medidas de conciliación y de igualdad en los distintos ámbitos de actividad de la entidad, como los sucesivos planes de igualdad que se han puesto en marcha en la federación en los últimos años. Para la responsable de igualdad de la entidad “lo importante es la concienciación, hablar, hacer un comité y reflexionar sobre estas cosas… Ese es el cambio que yo veo desde el primer plan de igualdad en el que yo participé hasta ahora, el cambio es la concienciación”. Nos cuenta que actualmente la intención del comité de igualdad es que el personal de la entidad participe más en este órgano con la aportación de propuestas.

El plan de igualdad incluye un plan de conciliación que aporta medidas valoradas muy positivamente por las casi 800 personas que trabajan para la entidad. Inmaculada Marín señala que “son muy importantes las medidas de conciliación, en el último plan de igualdad hemos incluido medidas concretas y algunas ya recogidas en el último convenio de los trabajadores se han mejorado”. Y añade que “otro aspecto importante es que no hablamos de conciliación solo para los trabajadores que tienen hijos, participan también personas que no tienen hijos y aunque se da cierta prioridad a personas con hijos o personas mayores a su cargo, se tiene en cuenta la opinión de todos para establecer las medidas”.

En el plan de igualdad, por ejemplo, también se incluye una formación en igualdad para trabajadores de los distintos centros que consiste en varios talleres en los que se trabajan temas de género, qué servicios se prestan si detectan un caso de posibles malos tratos, cómo actuar o dónde derivarlo. Los trabajadores de los distintos departamentos que han asistido a esta formación destacan la utilidad de conocer esta información para actuar correctamente en situaciones de conflicto.

En los distintos centros de atención a personas con discapacidad de Fepamic también se realizan talleres de igualdad de género dirigidos a los usuarios, según señala la subdirectora de la residencia, por parte de los usuarios tienen muy buena acogida. En este caso los talleres tratan la concienciación, cómo rechazar faltas de respeto o identificar comportamientos sexistas. “Las mujeres, especialmente, valoran muy positivamente que se les de su espacio con estos talleres”, afirma la responsable.

Como vicepresidenta de Fepamic y subdirectora de la residencia de personas gravemente afectadas tiene muchas responsabilidades y dirige un equipo de trabajadores amplio, le preguntamos a Inmaculada Marín si ha notado discriminación por ser mujer y nos explica que en algunas ocasiones sí ha percibido cierta desigualdad: “Cuando yo le digo a un hombre que las cosas son así o así hay hombres que me cuestionan, incluso mujeres mayores. Sin embargo, el director dice exactamente lo mismo y no lo cuestionan”. Inmaculada Marín añade que “es totalmente inconsciente, es cultural. Seguro que le preguntas a ellos y te lo niegan, porque estoy segura de que ellos no lo viven así”. La vicepresidenta de Fepamic afirma que este tipo de reacciones son poco frecuentes y de hecho “cuando hablamos de temas de conciliación y de género o de igualdad los hombres están totalmente a favor y muy concienciados”.

En cuanto a la discriminación de género y discapacidad, afirma: “Sí siento que es más difícil para las mujeres llegar a los puestos de responsabilidad dentro del colectivo, por ejemplo, hay más hombres en la presidencia de federaciones o confederaciones”. Aunque destaca que el caso de Fepamic es un poco excepcional, ya que muchos de los puestos directivos y de responsabilidad de la Federación están ocupados por mujeres.

Las barreras profesionales a las que deben enfrentarse la mayoría de las mujeres, en el caso de las que tienen discapacidad suman dificultades: “Si eres madre sin discapacidad y ya es complicado, con discapacidad lo es más. Los puestos de responsabilidad exigen mucho tiempo y también depende de la discapacidad, hay discapacidades que te agotan, que por mucho que quieras no puedes tener un ritmo tan intenso”. Por otra parte, la situación ha cambiado, actualmente muchas mujeres con discapacidad cuentan con formación superior y es más fácil encontrar todo tipo de perfiles profesionales, “también la cuestión de la sobreprotección familiar a las personas con discapacidad dificultaba que pudieran ganar autonomía a través de un empleo ya que antes no era frecuente que las personas con discapacidad accedieran a los estudios”.

Para mejorar en materia de igualdad, en su opinión es necesario el cambio individual para que llegue un momento en el que no sean necesarias las cuotas para vivir en una sociedad igualitaria. “No quiero pensar que soy vicepresidenta o subdirectora porque soy mujer, porque hay que cumplir cupos. Yo contrato a las personas por sus capacidades y quiero que hagan lo mismo conmigo”, termina.