Niños y discapacidad

Gracias a la Unión Europea, las Naciones Unidas y a la Convención sobre los Derechos del Niño (CDN) y la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, los niños con discapacidad tienen un marco legal que les otorga unos derechos internacionales y que vela por su aplicación y comprobación de que se llevan a cabo. En líneas generales, esos derechos son los mismos que los del resto de niños, aunque eso sí, existen algunas especificaciones por considerarse un grupo vulnerable entre la población.

Entre esos derechos se encuentran: la educación, el ocio y la libertad de expresión y opinión. El objetivo del cumplimiento de ellos es que los niños con discapacidad puedan crecer sin barreras y sin limitaciones para que desarrollen todas sus capacidades. Además, en la lista de los derechos de los niños con discapacidad también encontramos el derecho a una vivienda, el transporte accesible, protección de su salud, acceso a los servicios sociales, apoyo técnico a la hora de conseguir su primer empleo y ayuda para su desarrollo social.

A parte de esos derechos básicos, organizaciones como UNICEF intentan ir más allá y promueven acciones a nivel global para garantizar el cumplimiento de estos derechos. Entre esas medidas se encuentran que los países y gobiernos ratifiquen la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad y la de los Derechos del Niño, promover la lucha contra la discriminación, mejorar la concienciación sobre la discapacidad a nivel social, eliminar las barreras de inclusión, apoyar a las familias, incorporar a los niños y adolescentes con discapacidad en la toma de decisiones que les afectan y promover programas de investigación concertadas a escala mundial sobre la discapacidad.

Los niños son especialmente sensibles a la discriminación social. Por eso, es importante que todos ayudemos a que los niños y también los niños con discapacidad crezcan en un entorno seguro y agradable para potenciar todas sus habilidades.

La discapacidad en India

Seguimos viajando y descubriendo la discapacidad en distintos puntos del planeta. Esta vez, en este artículo, vamos hasta India para conocer más el papel de este país en materia de discapacidad.

Los organismos y asociaciones de países pertenecientes a la Unión Europea hacen un esfuerzo diario por dar a conocer los distintos tipos de discapacidad que existen: intelectual, física, orgánica y sensorial pero en India no fue hasta 2016 que el Parlamento Indio amplió de 7 a 21 las diferentes discapacidades que puede tener una persona. Así en la “Ley de Derechos para Personas con Discapacidad”, se incluyeron al autismo y tipos de distrofia muscular dentro de la definición de discapacidad, lo que permitió un mejor tratamiento de los afectados en hospitales ubicados en ciudades importantes. Todo esto supuso una mejora, tanto para los 8 millones de personas con discapacidad que residen en centros urbanos como los 18 millones que viven que lo hacen en áreas rurales. Además, la ley prevé la protección contra todas las formas de abuso, violencia y explotación, así como también programas y esquemas considerando diversidad de género, edad y estatus socioeconómico.

Incluso esta ley promueve una discriminación positiva ya que la mayoría de las personas con discapacidad no tienen empleo ni formación por lo que es mucho más complicado que consigan un trabajo y si lo hacen que sea de calidad. Por eso mismo, se llevan acciones proyectos y medidas de justicia social y la igualdad de oportunidades sin discriminación contempladas, incluso, en la Constitución de India. Además, todas estas acciones se hacen supervisadas por un mecanismo específico de la administración pública de India llamado “Departamento de Empoderamiento de Personas con Discapacidad”.

Esta perspectiva india se ha sido tenida en cuenta en la Organización de las Naciones Unidas gracias al impulso del país indio en incluir a las personas con discapacidad en los objetivos de igualdad de este organismo internacional. Así en la “Convención Sobre Los Derechos De Las Personas Con Discapacidad” se establece la obligación del estado de asegurar el disfrute total e igual de todos los derechos humanos y libertades fundamentales, el respeto por la diferencia y aceptación de la diversidad, la igualdad de oportunidades y de género, y la accesibilidad.

Así, India se convierte en unos de los países más a favor de la igualdad de oportunidades y derechos de las personas con discapacidad. Sin duda, una gran labor.

Indígenas y discapacidad

¿Os habéis planteado cómo vivirán las personas con discapacidad en los pueblos más escondidos y remotos del mundo? Existen unas políticas que intentan y buscan promover la independencia, visibilidad e inclusión de estas personas. Son las políticas de la construcción de un marco puente entre el movimiento indígena y el movimiento de las personas con discapacidad basado en la interseccionalidad y los derechos humanos y que avanza poco a poco en los diferentes regímenes internacionales con el apoyo de aliados influyentes en el marco de las Naciones Unidas y algunos gobiernos del Norte global.

La investigadora y profesora de la Universidad Loyola Andalucía, Isabel Inguanzo (@isa_inguanzo), ha hecho un estudio sobre la repercusión de este nuevo marco y su incidencia en estas personas, es decir, si es útil o no. Entre las conclusiones, Inguanzo destaca que se priorizan unas identidades sobre otras: primero indígenas, luego mujeres y por último personas con discapacidad. Aún así, se puede decir que efectivamente el marco interseccional ha sido útil en la esfera internacional, puesto que las personas con discapacidad son visibles en todas las agendas de interés, plantean demandas con una voz propia y eso se ve reflejado en importantes documentos internacionales. El problema se da en una escala menor, más local, ya que no siempre alcanzan la resonancia deseada entre sus potenciales movimientos aliados o entre las personas que más la necesitan. La diferencia es que internacionalmente hay organismos más concienciados y eso genera una mayor repercusión.

Lo que sí está claro es que Las Personas Indígenas con Discapacidad (PIcD) tienen que hacer frente a múltiples barreras y discriminaciones que socavan el pleno disfrute de sus derechos. Una manera de revertir esta situación, es a través de la participación en organizaciones civiles, movimientos sociales y redes transnacionales de defensa. Así, entre todos podemos mejorar la vida de estas personas. Como siempre decimos en Fepamic: “Juntos somos más”.

Aquí podéis leer la investigación completa: https://andamios.uacm.edu.mx/index.php/andamios/article/view/747/pdf

La discapacidad en Yemen

La guerra en Yemen dura ya seis años. Se calcula que, a finales de 2019, más de 233.000 yemeníes han perdido la vida por culpa de los combates o de la crisis humanitaria. Mientras, la Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos ha documentado más de 20.000 civiles muertos y heridos por los combates desde marzo de 2015. Una crisis humanitaria que ha crecido de manera vertiginosa, con alrededor de 16 millones de personas que se levantan hambrientas cada día.

En esta situación, las personas con discapacidad (muchas de ellas a causa de las bombas y los disparos) tienen más dificultades para sobrevivir en estas circunstancias. Así, Amnistía Internacional habló con varias personas con discapacidad y familiares para conocer su experiencia y realidad. Estas personas dicen tener más problemas porque no pueden huir; no tienen sillas de ruedas, muletas o una herramienta necesaria para hacer su día a día más fácil; dependen de la ayuda de sus familiares; en los campamentos sufren cierto rechazo; no tienen acceso a los medicamentos y la ciudad no está adaptada como por ejemplo los sanitarios.

Estas personas tampoco reciben ayuda del Gobierno por la situación de inestabilidad que vive el país ni los hospitales se pueden hacer cargo de los tratamientos porque son muy caros y no hay recursos suficientes para ellos, al igual que es muy complicado el comercio internacional. Así, estas personas también tienen más dificultad para acceder a escuelas y a trabajos, lo que hace más complicado que tengan el dinero para adaptar su realidad.

Las guerras son perjudiciales para todos pero más para personas con discapacidad por eso es importante que se conozca esta realidad y darle visibilidad. La lucha para la inclusión de las personas con discapacidad tiene que ser mundial y desde Fepamic sabemos la importancia de la educación y la formación y por eso, somos empáticos con otras personas con discapacidad que están pasando unas circunstancias muy difíciles y desde aquí, queremos mostrar que hay que seguir luchando para mejorar la sociedad de todos.

La discapacidad en Haití: kokobes

¿Imaginas un sociedad en la que de la noche a la mañana crece más del doble el número de personas con discapacidad física? Entre 4.000 y 7.000 personas tuvieron que ser amputadas de alguna de sus extremidades tras el terremoto que azotó Haití en 2010. Son los llamados kokobes.

De repente a muchas personas les cambió la vida y la adaptación no está siendo fácil. Culturalmente, las personas con discapacidad en este país siempre han sufrido discriminación, dificultad de acceso a los servicios básicos y al mercado laboral. Es un país donde los kokobes (amputados) siempre han sido estigmatizados. Y después del seísmo, mucho más.

Para los que tienen estudios o formación parece imposible poder acceder a un empleo, pero para quiénes tienen alguna discapacidad es peor. “Aunque ellos reclaman a través de los medios de comunicación que son útiles para la sociedad”, afirma Dieujuste Jimmy, un haitiano que colaboró en la reconstrucción del país después de la tragedia. Él confirma que es muy difícil la adaptación de estas personas en a la sociedad y que muchas de las personas afectadas eran intelectuales y personas con un buen puesto de trabajo con cargos directivos. Ellos han perdido todo de un día para otro pero incluso este estigma se ha extendido hacia la familia y el entorno de la persona que ha sufrido este cambio.

Diez años después del terremoto, las infraestructuras siguen destruidas y en el recuerdo de los haitianos aún no se han recuperado del duro golpe. Y en esa línea, los kokobes se han llevado la peor parte en una sociedad en la que perder una extremidad supone un futuro de pedir en la calle algo de limosna sin acceso a los recursos básicos.

Haití se ha convertido en uno de los lugares con más personas con discapacidad física y la sociedad aún no ha sabido responder adecuadamente ante este hecho.

La discapacidad en Marruecos

Según la RAE, discapacidad: situación de merma o carencia de alguna capacidad física, sensorial o psíquica de la persona, que limita o impide su participación plena e igualitaria en la sociedad o en el ejercicio efectivo de sus derechos. Una definición desfasada para el siglo XXI en una ciudad europea como España pero que en el continente africano se sigue pensando, concretamente en Marruecos.

Según la cultura marroquí, una persona con discapacidad es una vergüenza para la familia. Por eso mismo, muchos de ellos son escondidos en las casas y no salen a la calle o incluso, si lo hacen reciben cierto bullying por parte de otros. Uno de los factores es que los padres de estos chavales tampoco tienen conocimiento ni saben lo que tienen qué hacer o cómo ayudarles por la falta de información.

Para combatir esto, la Cruz Blanca ha instalado un centro en Alhucemas, aparte del que ya tienen en Tánger.  Los usuarios del centro de día acogen a personas a partir de los 15 años. Actualmente, son un total de 40 menores, 10 de ellos son chicas que se incorporaron a partir del segundo año. Ahora mismo son cinco los que el centro lleva abierto. Uno de los puntos más revolucionarios es que decidieron que ambos sexos hicieran las actividades conjuntamente, teniendo en cuenta que en el país marroquí, los niños que estudian secundaria están separados en centros para chicos y otros para chicas. Como ellos mismos dicen, “hay una mejor respuesta cuando están juntos”.

Más o menos, se estima que hay unas 800 personas con discapacidad en la ciudad, la mayoría de ellos, con autismo o síndrome de Down.

En el centro de día, el único que hay en la zona, tienen un horario de 8.00 horas de la mañana hasta las 17.00 de la tarde, donde desayunan, comen y meriendan. También tienen talleres de manualidades o pintura y uno especializado de “autoindependencia” en el que les enseñan a lavarse los dientes o vestirse. Y todo eso, lo desempeñan siete trabajadores que también hacen las labores de cocina y limpieza porque no reciben ningún tipo de ayuda pública. Así, la monarquía marroquí no dedica tiempo, ni espacio ni dinero a las personas con discapacidad.

Aún hace falta mucha reivindicación e inclusión en el panorama social y también en el internacional para cambiar el modo de pensar y demostrar que la definición de discapacidad está muy desfasada y eso lo demostramos con hechos día a día.

*Por motivos de privacidad, no se nombra a ninguna de las personas que están trabajando en el centro ni usuarios.